Inès Kassubeck: “La primera persona que tienes que convencer eres tú misma”
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En el marco de nuestra campaña por el 10.º aniversario de Frauenalia, "10 Frauen, 10 Stimmen”, hoy te presentamos la historia de Inès Kassubeck. Una mujer francesa que llegó a Alemania movida por el deseo de vivir en el extranjero, conocer una nueva cultura y abrirse a otras oportunidades. Su camino la llevó del mundo del marketing y la comunicación al emprendimiento, donde hoy trabaja para promover la representación, la tolerancia y el cuidado de los cabellos rizados.
Un sueño de juventud: vivir en el extranjero
La historia de Inès con Alemania comenzó en 2009, durante un intercambio escolar en un instituto alemán. Años más tarde, en 2012, regresó al país como estudiante Erasmus en Potsdam, mientras cursaba su licenciatura en Francia.
En 2015 tomó una decisión importante: mudarse definitivamente a Berlín. La atraían la posibilidad de vivir en otro país, aprender una nueva lengua, conocer una cultura diferente y construir oportunidades profesionales entre Francia y Alemania.
“Siempre había querido vivir en el extranjero y conocer a nuevas personas para abrirme al mundo”, cuenta Inès. Aunque adaptarse no fue sencillo, también reconoce que se sentía muy feliz de estar cumpliendo uno de sus sueños.
Aprender a orientarse en un nuevo país
Sus primeros años en Alemania estuvieron marcados por grandes aprendizajes. La cultura, el idioma, las relaciones personales y la burocracia fueron algunos de los desafíos que tuvo que enfrentar.
“Hay una separación entre el país en el que naciste y el nuevo lugar. Hace falta tiempo para encontrar tu sitio, incluso después de varios años”, explica.
Sin embargo, Inès no se quedó al margen. Desde su llegada comenzó a construir una red de contactos en distintos espacios: la universidad, el trabajo, organizaciones franco-alemanas, la Embajada de Francia, grupos de networking y asociaciones profesionales.
Su red fue fundamental para conocer personas, descubrir nuevas oportunidades y comprender mejor el entorno profesional alemán. También le permitió crear puentes entre diferentes contextos y culturas, algo que hoy forma parte esencial de su manera de trabajar.

Entre la comunicación, el marketing y el emprendimiento
Inès estudió una licenciatura en Lenguas, Literatura y Civilizaciones Extranjeras, con especialización en comunicación, en la Universidad París XII. Más adelante realizó un máster en Lingüística de Lenguas Extranjeras y Alemán como Lengua Extranjera en la Universidad de Potsdam.
Después de participar en varios proyectos relacionados con el cine y la cultura, se orientó profesionalmente hacia el marketing. En 2018, durante su máster, su madre decidió crear una empresa y la invitó a formar parte de ese proyecto.
Así comenzó una nueva etapa: Inès se convirtió en socia de la primera empresa familiar y trabajó a distancia entre Alemania y distintos países del sector de la moda, como Italia y Portugal.
Esa experiencia le permitió adquirir nuevos conocimientos, asumir responsabilidades y descubrir de cerca lo que significa construir un proyecto propio. También le enseñó a cuestionar las decisiones, buscar nuevas perspectivas y rodearse de personas que pudieran enriquecer su camino empresarial.

Sanganni: una respuesta a una necesidad real
El nacimiento de Sanganni tuvo lugar durante la pandemia, a partir de una conversación con una amiga de la universidad, a quien Inès había conocido en Alemania.
Ambas tienen el cabello rizado y durante mucho tiempo habían tenido dificultades para encontrar productos adecuados y saludables para su tipo de cabello. A partir de esa experiencia compartida surgió la idea de crear un proyecto que ofreciera información y orientación a personas con cabellos rizados.
Sanganni nació, así, de una necesidad personal, pero también de una preocupación colectiva: ayudar a las personas a conocer mejor su cabello y a tomar decisiones más conscientes sobre los productos que utilizan en su cuerpo.
“Lo que hace especial mi trabajo es poder informar a las personas, para que tengan al menos unos conocimientos básicos sobre su cabello y sobre lo que aplican en su cuerpo”, explica Inès.
Su proyecto no se limita a ofrecer productos o consejos. También busca defender una visión más amplia de la representación y la inclusión. Para Inès, cada persona tiene un lugar en la sociedad y merece ser visible, representada y aceptada, sin ser juzgada ni excluida.
La identidad también se lleva en el cabello

Uno de los valores centrales de Sanganni es la tolerancia hacia las diferencias. En este caso, esas diferencias se expresan a través de los cabellos rizados, pero el mensaje va mucho más allá.
Inès ha conocido a personas que le han confesado que literalmente “odian” una parte de su cuerpo. Son palabras muy fuertes que, en muchos casos, nacen de comentarios, prejuicios y exigencias externas.
Por eso, su trabajo también tiene una dimensión emocional. Ver a las personas expresar su identidad con seguridad y caminar con confianza es una de sus mayores motivaciones.
“Uno no se da cuenta de cuánto puede influir una palabra o un gesto en otra persona”, reflexiona.
Actualmente, Sanganni continúa creciendo. Inès trabaja junto con un salón en Berlín, ha renovado la identidad gráfica de su marca y cuenta con una social media manager. Para ella, cada uno de estos pasos representa un avance positivo y una confirmación de que el proyecto sigue desarrollándose.
Los momentos de duda también forman parte del camino
El camino de Inès no ha estado libre de dudas. Durante la pandemia, después de decidir dejar la empresa de su madre, comenzó por primera vez una búsqueda laboral a tiempo completo.
Durante dos años y medio trabajó como empleada en dos empresas diferentes. Sin embargo, con el tiempo empezó a sentirse estancada y a echar de menos nuevos desafíos y estímulos profesionales.
Comprendió que necesitaba volver a crear algo propio. Poco a poco, comenzó a reconstruir su proyecto empresarial en Alemania. A finales de 2025 y comienzos de 2026, redujo progresivamente su jornada como empleada hasta trabajar al 80%. Pero sentía que todavía debía dar un paso más.
Ese momento marcó el inicio de una nueva etapa: apostar con mayor decisión por su propio camino.
“Lo que muchas veces llamamos fracasos u obstáculos son, en realidad, experiencias de vida y oportunidades para aprender y volver a levantarnos mejor”, afirma.
Frauenalia: un espacio para avanzar
En Frauenalia, Inès encontró un espacio de intercambio, formación y acompañamiento. También tuvo la oportunidad de ampliar su red de contactos y participar en talleres que le ayudaron a avanzar en su desarrollo profesional y empresarial.
El programa llegó en un momento importante, cuando se sentía bloqueada y no sabía con claridad dónde poner sus prioridades para hacer avanzar su proyecto.
“Llegó justo en el momento adecuado”, explica. La experiencia le permitió confirmar que estaba avanzando en la dirección correcta y que no debía poner en duda todo lo que ya había conseguido.
Una invitación a salir del propio círculo
A las mujeres que están comenzando su camino en Alemania, Inès les recomienda no quedarse únicamente dentro de su círculo habitual.
“Vengan por ustedes mismas. Conozcan a otras personas fuera de su entorno para crear nuevas oportunidades profesionales y personales”.
Para ella, Alemania ofrece muchas posibilidades, incluso aquellas que pueden parecer pequeñas o temporales. Una experiencia de hoy puede abrir una puerta mañana, en otro lugar y de una manera inesperada.
Su propia historia demuestra que el camino profesional no siempre es lineal. Puede pasar por distintos países, sectores y proyectos. Puede incluir pausas, cambios de dirección y momentos de incertidumbre. Lo importante es seguir aprendiendo, construir redes y permanecer abierta a nuevas posibilidades.

La primera persona que tienes que convencer eres tú misma
Inès sabe que para sostener una idea hace falta creatividad, resiliencia y confianza. También sabe que rodearse de otras personas es fundamental, pero existe una convicción que guía especialmente su trabajo:
“La primera persona que tienes que convencer eres tú misma”.
Para ella, no se trata únicamente de creer en una idea de manera abstracta, sino de encarnar cada día los valores que se quieren transmitir. En Sanganni, esos valores son la tolerancia, la apertura, la representación y el bienestar.
Inès estudió lenguas y culturas, y considera que la tolerancia y la apertura hacia los demás son valores universales que seguirá defendiendo allí donde esté.
Su voz nos recuerda que nuestras experiencias, nuestras diferencias y nuestras historias no son obstáculos que debamos ocultar. También pueden convertirse en recursos, en fuentes de conocimiento y en la base para crear nuevos caminos.
La historia de Inès Kassubeck forma parte de “10 Frauen, 10 Stimmen”, la campaña de Frauenalia por sus 10 años: diez mujeres, diez historias y muchas maneras de abrirse camino en Alemania.




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