Ana Sofía Ríos Infante: entre la ciencia, el autodescubrimiento y la comunidad
- 24 jun
- 5 min de lectura

En el marco de nuestra campaña por el 10.º aniversario de Frauenalia, “10 Frauen, 10 Stimmen”, hoy presentamos a Ana Sofía Ríos. Una mujer cuyo camino está marcado por la curiosidad, el valor y el cambio, y que en Alemania ha crecido no solo a nivel profesional, sino también personal. Su historia demuestra la importancia de recorrer el propio camino con paciencia, apertura y confianza.
De Monterrey a Berlín: un camino lleno de curiosidad
Ana Sofía nació en Monterrey, México, y creció en una familia muy unida y amorosa. Junto con sus padres y sus dos hermanas vivió en distintos lugares de México, ya que su padre tuvo que mudarse varias veces por motivos laborales. Desde pequeña aprendió así a entender los cambios como parte de la vida. Después de estudiar medicina en México, decidió conscientemente seguir un nuevo camino académico. No porque no quisiera tratar pacientes, sino porque le interesaban la investigación, otros modelos de vida y nuevos horizontes. Desde siempre le ha fascinado el cerebro, la neurociencia y el aprendizaje sobre otras culturas e idiomas.
En septiembre de 2018 llegó a Berlín para comenzar en la Charité una maestría en neurociencias médicas. Lo que estaba pensado como el siguiente paso de su formación se convirtió rápidamente en una nueva etapa de vida. Más adelante decidió quedarse también por razones personales y comenzó su doctorado, que hoy está casi terminado. Actualmente trabaja en una empresa del ámbito del entrenamiento cognitivo.
Los primeros meses: libertad y soledad al mismo tiempo
Ana Sofía describe sus primeros meses en Alemania como una mezcla de fascinación y choque cultural. Por un lado, disfrutaba la sensación de libertad que experimentaba en Berlín —incluso cosas tan sencillas como caminar sola por la noche le parecían especiales—. Por otro lado, también estaba la soledad: la distancia con su familia, el invierno gris, las puestas de sol tempranas y la sensación de estar en un país en el que uno tiene que construir su vida por sí mismo.
Para ella fue especialmente difícil comprender que integrarse no significa recibir siempre los brazos abiertos. En lugar de eso, aprendió a construir su propio lugar, paso a paso, con paciencia y mucho trabajo interior.

Llegar, crecer y no perderse
Visto en retrospectiva, Ana Sofía describe su integración como relativamente fluida, sobre todo porque durante sus estudios pudo hacer buenas amistades y más tarde conoció a su actual esposo. A través de él conoció a más personas, encontró una nueva comunidad y al mismo tiempo mejoró su alemán.
Sin embargo, el reto interior siguió presente: el miedo a cometer errores, especialmente al hablar alemán o en situaciones sociales. Para Ana Sofía fue importante aprender a adaptarse sin perderse a sí misma. No querer ser perfecta todo el tiempo, sino permitirse ser imperfecta de vez en cuando. Justamente ahí ve uno de sus avances más importantes.
Entre la ciencia y el mundo laboral
Su trayectoria profesional en Alemania comenzó en el ámbito académico. Primero trabajó como asistente estudiantil, más tarde hizo el doctorado y trabajó como asistente de investigación. De esa etapa se llevó una enseñanza fundamental: hay que aprender a hacerse valer.
Cuenta que en las universidades es muy común el trabajo no remunerado o mal regulado, y que en esos contextos hay que saber defenderse activamente. El apoyo de su tutor en aquel momento, quien le ayudó a encontrar una oportunidad cuando su beca terminó, fue muy significativo para ella. Le mostró la importancia del acompañamiento, pero también de hacer oír la propia voz en el entorno profesional.
Hoy vive su trabajo actual como un paso más en su integración al mercado laboral alemán. El cambio de la investigación a la industria no solo significó para ella un cambio de sector, sino también un mundo nuevo con reglas, derechos y estructuras más claras.

Frauenalia como espacio de fortalecimiento
Ana Sofía conoció Frauenalia a través de LaRed, justo cuando necesitaba reorientarse profesionalmente. Su contrato como asistente de investigación había terminado y sintió que era el momento de prepararse para el siguiente paso.
En Frauenalia encontró exactamente lo que necesitaba en esa etapa: orientación, intercambio honesto y un espacio para salir de sus propios pensamientos. Describe el trabajo con Frauenalia como una ayuda para ver con mayor claridad su propia fortaleza y sus prioridades. También fue especialmente valioso para ella el sentimiento de comunidad: saber que está conectada con otras mujeres que tienen preguntas, incertidumbres y objetivos similares.
Si tuviera que describir Frauenalia con una sola palabra, no duda en decir: comunidad.
Un mensaje para las mujeres migrantes
Ana Sofía quiere dejar a otras mujeres un mensaje claro: hay que ser paciente con una misma. La migración, la reorientación profesional y la llegada a un nuevo país necesitan tiempo, muchas veces más del que una imagina. Al mismo tiempo, subraya lo importante que es vincularse con otras mujeres, buscar apoyo y no intentar cargarlo todo sola.
Su consejo para las mujeres que se sienten perdidas o solas en Alemania es mantenerse abiertas, no dejarse guiar por prejuicios y darse también espacio para la tristeza, las pausas y el descanso. Ningún proceso es lineal. Y precisamente ahí también reside la fuerza.

Entre la pausa y un nuevo comienzo
Ana Sofía se siente especialmente orgullosa de haberse permitido una pausa el año pasado, tras finalizar su contrato. Habla con honestidad de una etapa de burnout y de lo importante que fue poner su salud en primer lugar. Esa decisión de detenerse, recuperar fuerzas y definir conscientemente sus próximos pasos la ha hecho más fuerte y más segura de sí misma.
Hoy siente con más claridad que antes que toma decisiones desde su propia convicción y no solo en función de lo que se espera socialmente. Para ella, eso significa seguir su propio camino.
Un sueño de autenticidad y pertenencia
Para los próximos años, Ana Sofía desea principalmente que su título de medicina sea reconocido en Alemania y poder trabajar como médica. Al mismo tiempo, es importante para ella desempeñarse en un entorno donde se sienta valorada y estimulada. Porque para ella el bienestar es una medida central del éxito.
Sin embargo, su sueño más grande es profundamente personal: poder ser simplemente ella misma, sin vergüenza y sin miedo a lo que los demás puedan pensar. Sabe que en Alemania ya ha encontrado mucho: a su esposo, a su nueva familia, buenas amistades y un lugar donde pudo crecer.

Ana Sofía Ríos nos recuerda que llegar a un lugar no solo significa vivir en él, sino también mantenerse fiel a una misma. Su historia forma parte de “10 Frauen, 10 Stimmen” y, por lo tanto, de la celebración de nuestro 10.º aniversario.




Comentarios